Por El Erudito del Sangui
Solitario, en una mesa de afuera, un señor entrado en años disfruta de su cena. Lento y sin apuros mastica pequeños bocados de una milanesa al plato. Cada tanto, y con un experimentado movimiento de muñeca, corta el vino con un sutil toque de soda. A juzgar por ciertas características se trata de un vecino de La Ciudadela, que quizás disconforme con la cena de casa decidió saciar su hambre nocturna en Bar Potente.
A un costado, el vozarrón de dos hombres retumban en la galería llamando la atención de algunos comensales cercanos. Mientras, de fondo, en una pequeña parrilla, un empleado del local aviva el fuego con un cartón que agita insistentemente. Sucede que, además de sánguches, en Potente la tira de asado con papas fritas sale como pan caliente. “Acá se come de todo. Desde asao hasta sánguches”, explicó un fiel cliente. “Y cuando juega San Martín el lugar explota”, agregó este hincha fanático del santo.

